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May
2019

Bogotá: Un viaje en el tiempo por “la dama de Los Andes”

Posted By : admin/ 144 0

Con las mixturas de lo colonial y lo moderno, es un destino obligado para conocer cómo conviven toda una colombianidad en medio de un paisaje de cerros orientales y una gastronomía para no perderse.

La capital cafetera es “La dama de los Andes” según su propia etimología chibcha y nos recibe con un clima acorde para disfrutar de sus encantos urbanos y paisajísticos a casi 2625 metros sobre el nivel del mar, lo que la convierte en la tercera capital más alta de Latinoamérica después de La Paz y Quito.

Una urbe poderosa de 7 millones de habitantes en el que conviven distintos tiempos: un pasado clásico y colonial en sus construcciones con estilo inglés en algunos barrios -Chapinero o Palermo- española en otros – La Candelaria o La Macarena- y la majestuosidad de los edificios modernos que muestran la fuerza de una capital cosmopolita con sus antenas conectadas al mundo.

Las nubes siempre están a punto de explotar y nos obligan a llevar una campera rompevientos a mano para poder sortear de las inclemencias del tiempo que asoman desde las montañas ubicadas al oriente. Al principio puede parecernos una dificultad las amenazas de lluvias constantes, pero después le encontramos el encanto al ritual del Café o Chocolate caliente en cualquiera de sus barrios más pintorescos como La Candelaria, Chapinero, Palermo, Park Guey o la zona norte de la ciudad en la que también siempre abundan los parques como pulmones verdes para disfrutar de la naturaleza, que tienen ferias de pulgas los fines de semana en la calle 119 con 6ta en el barrio de Usaquén o en el centro histórico de la 7ma a la altura de La Candelaria.

Bogotá es un territorio extenso e inabarcable que nos obliga a delimitar nuestro recorrido. Conocida por su enormes dificultades en el tráfico automotor en horarios pico y el servicio del Transmilenio –Metro que atraviesa el distrito en sus cuatro puntos cardinales- es una buena opción: el pase cuesta menos de un dólar: 2500 pesos Colombianos que nos permite hacer distancias largas,pero depende mucho de los horarios que lo tomemos dado a la cantidad de usuarios que se mueven por día a sus trabajos. Otra alternativa, un poco más cara, pero no tanto como en en otras partes, es el Taxi.  

Mixtura gastronómica
En la capital colombiana conviven las culturas en esta mega ciudad entonces tenemos un amplio menú de posibilidades gastronómicas para deleitarnos con los mejores platos de la cocina colombiana o internacional. Si somos amantes de la carne, un lugar infalible es Andrés Carne de Res, que tiene sucursales en distintos puntos turísticos de la ciudad como la Zona T y Zona G en la que se destacan restaurantes y bares de lo más coqueto entre calles 4ta y 9na y de la 66 a 72. Es un gran plan meterse por esas cuadras largas y elegir alternativas de sabores inconfundibles en la que podemos destacar una comida típica como el Ajiaco: sopa de crema de poyo con alcaparras, mazorca, papas, aguacate y una especie de la región llamada Guasca. Un plato típico en la fiesta de navidad en las casas colombianas, pero que podemos comer en restaurantes durante todo el año a un precio accesible.

Vistas panorámicas en Monserrate

Hay que preparar los pulmones para subir al cerro más alto- 3152 metros- que también convoca a atletas y peregrinos todos los días para conocer el santuario del Señor Caído de Monserrate al que asisten unas 7000 personas por día y los días santos son unos 70.000 fieles los que llegan hasta el cerro oriental más famoso de la región.
En el mismo sitio, la banda colombiana Bomba Estereo grabó un video clip acústico de la canción Pa Respirar de su disco Elegancia Tropical.  Es una postal obligada de la ciudad, lograr subir a la capilla que se alcanza a divisar desde cualquier punto cardinal en el que nos encontremos y después montarnos en un teleférico para volar por los cielos andinos. Vale la pena poder tener una mirada panorámica de Bogotá desde las alturas y antes de emprender el regreso disfrutar de un maridaje clásico: un tamal con chocolate caliente para recuperar energías.

La Candelaria

La Candelaria es el centro histórico de la vieja Santa Fe de Bogotá. Un recorrido obligado por una zona que despierta la bohemia cultural en sincronía con una arquitectura colonial clásica que tiene toques de San Telmo en Buenos Aires o Lavapiés en Madrid.

Con una suerte Plazoleta en medio de esas callecitas para hacer un paréntesis de ocio –tomar algo y comer algo rápido al paso como arepas rellenas- mientras distinguimos la juventud rola junto a paredes de murales artísticos que estallan en colores dentro del pasaje llamado Chorro de Quevedo.

Luego, vale la pena continuar en una caminata fotográfica por el barrio que conserva inmutables sus casonas de estilo decimonónico en donde existen una amplia variedad de instituciones artísticas-educativas como museos, salas de teatro y la biblioteca más visitada del continente: la Luis Ángel Arango.

Chapinero

Es un gran sitio para alojarnos en nuestra estadía bogotana. Una localidad con distintos barrios que respira juventud universitaria pero a la vez detalles arquitectónicos que teje algún paralelismo con barrios ingleses, como también ocurre con Palermo en esta misma capital de altura.
Edificios o casas de dos y hasta tres pisos con techos a dos aguas de tejas rojas es la postal típica mientras nos adentros en sus arterias que van desde la Caracas a los Cerros Orientales y de la calle 100 a la 39.

Chapinero ofrece un sinfín de planes gastronómicos –alberga la Zona Gourmet- o culturales porque es un radio de mucho movimiento turístico. Entre los planes obligados podemos hacer una ruta sobre el mejor café colombiano mientras surcamos sus calles por sitios como: Amor Perfecto, Café Cultor y Bourbon donde sirven productos de primera clase y están llenos de conocimiento e información sobre este elíxir tradicional.

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